A la altura de Córdoba, el cauce del río Guadalquivir se ha secado casi
por completo. La sequía ha llegado de nuevo con toda virulencia a la
España seca, y me temo que durante los alegres años de lluvia-como pasa
siempre- nadie se ha preocupado por buscarle solución al asunto.
Acabamos de darle carpetazo a un proceso electoral, y la verdad, no he
escuchado demasiadas propuestas serias para mitigar en la medida de lo
posible un problema que ineludiblemente nos visita cada pocos años.
Durante la última etapa de sequía en Sevilla, donde resido, aún
recuerdo con pavor cómo los grifos daban un agua tan poco -agua-
inodora, incolora, insípida, recuerdan- que ducharse era casi peor que
no hacerlo y que a los múltiples gastos de un hogar había que sumar una
tras otra las garrafas de cinco litros para poder beber.
Ahora, a cerrar grifos, a cortar el suministro y a pedir favores a
regiones con un climatología menos severa, para pasar por el desierto y
llegar a otro oasis de años húmedos, pero me temo que luego vendrá otra
sequía y otra vez la misma historia. Tal vez no haya otra solución. Tal
vez.
Envia este comentario a un amigo:
http://www.publico10.com/index.php?lang=2&secc=20&id=77
Tags: Guadalquivir, Córdoba, sequía, agua, agua potable, Andalucía